Dejarte llevar por el placer eterno.
Sentir que si lo haces algo cambiará una vez más, pero es tan dulce y adictivo que no puedes resistirlo y, de nuevo, dos miradas oscuras y tiernas a su vez se cruzan buscando un portal, una salida. Dos personas completamente diferentes, dos pieles que son una pero ocultan su verdadero ser.
Una persona confusa.
Otra persona más confusa aún, pero segura de que nada importaría si todo fuese como dicta uno de los dos caminos, el que no es el odio. Pero al final nada importa y dos imbéciles sucumben al sueño eterno.
Las personas experimentan sensaciones imposibles, sentimientos fantásticos que en realidad sólo son producto de la mente humana, sueños perseguidos por el subconsciente.
Te obsesionas con lo que te vicia y no lo sueltas, hasta que encuentras un vicio mayor y caes ante la tentación de lo peligroso e inevitable. Pero el ser humano busca la perfección en la imperfección y mezcla el bien y el mal, haciendo eclosionar ideas entre sí y creando fantasías e ilusiones que sólo están ahí dentro, en nuestra fuente de conocimientos.
Falta una parte, pero la guardo para mí.

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